La Iglesia de Málaga rinde cuentas de su labor espiritual y social en el difícil año de la pandemia

El domingo 7 de noviembre se celebra el Día de la Iglesia Diocesana. Cuando los efectos de la pandemia parece que empiezan a suavizarse, la Iglesia de Málaga hace balance de todo lo vivido, de todo cuanto ha hecho por servir de consuelo y ayuda, de aliento y esperanza para toda la sociedad.


Aunque la mayoría del trabajo espiritual no se puede cuantificar, es el momento también de presentar los balances económicos para ser transparentes y poder seguir pidiendo la ayuda de todos los fieles y de todas aquellas personas que sintonizan con la labor eclesial porque, como reza el lema de este año, “somos lo que tú nos ayudas a ser”. Con este motivo, en la mañana del viernes 5 de noviembre, tuvo lugar una rueda de prensa en el Salón de Actos del Centro Diocesano Císter en la que el ecónomo diocesano, Rafael Carmona, detalló la memoria de actividades y el balance económico de la Diócesis de Málaga durante el año 2020.

En la actualidad, la Iglesia de Málaga está inmersa en la fase diocesana del proceso sinodal iniciado por el Papa Francisco, gracias al cual se ha emprendido una gran consulta a todos los bautizados sobre cómo hacer la transformación que requiere la Iglesia. El significado de Sínodo es caminar unidos. En este sentido, el Día de la Iglesia Diocesana viene a proponer el concepto de Iglesia como gran familia que camina unida. Algunos de sus miembros están necesitados; otros, alejados; algunos se han marchado a otras tierras a anunciar el Evangelio (115 misioneros malagueños) y todos están llamados a sostener dicha familia con su oración, con su tiempo y con su dinero.

Durante el tiempo de pandemia, por ejemplo, los miembros de la Iglesia han permanecido junto a los más necesitados, afrontando el aumento de la demanda de ayuda de todo tipo a pesar de que los ingresos disminuyeron a causa de las dificultades para realizar las colectas en las parroquias. De los 2.4 millones de euros que ingresó la diócesis en este capítulo en 2019, se ha pasado a 1.8 en 2020. Frente a este dato, la actividad pastoral y evangelizadora, educativa, cultural, caritativa y asistencial ha permanecido. En este último capítulo, por ejemplo, se ha atendido a un total de 43.863 personas en un total de 203 centros para mitigar la pobreza, asistir a emigrantes y refugiados, tutelar a la infancia, promover a la mujer y a las víctimas de la violencia, etc.

Frente a los 21.595.457 euros del presupuesto del año 2019, la Diócesis de Málaga ha gestionado el año de la pandemia 18.666.359 euros. En cuanto a los ingresos, el capítulo mayor provenía de las aportaciones de los fieles, con casi 7 millones de euros, seguido por la asignación tributaria (ciudadanos que libremente marcan la X en su declaración de la renta a favor de la Iglesia), con casi 4 millones de euros; y por los ingresos del patrimonio y otras actividades (2,7 millones); ingresos extraordinarios (2,1 millones) y otros ingresos corrientes (1,1 millones). La necesidad de financiación ha sido de 1.771.263,25 euros.

El empleo de los recursos se ha distribuido de la siguiente manera en el año 2020: La retribución de los 315 sacerdotes y del personal seglar (7,3 millones), conservación de edificios y funcionamiento (5 millones), actividades pastorales y asistenciales (3,7 millones) y gastos extraordinarios (2,7 millones).

Desde la administración diocesana se sigue trabajando en la implantación de sistemas digitales para facilitar la contribución de los fieles. Además de la instalación de cepillos electrónicos y la promoción de cuotas domiciliadas, se ha puesto en marcha un sencillo sistema de donativos a un clic desde el portal www.donoamiiglesia.es.

La memoria de actividades y económica del año 2020 está publicada en la revista Nuestra Iglesia que puede descargarse aquí.

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